Manejando Riesgos

Por Leon Lawrence.- 

Siempre que hablo de mi disciplina escogida, el Parkour, recibo instantáneamente respuestas como “no es eso peligroso”, “ese es un deporte de riesgo”, “cuantas lesiones has tenido” y otras preocupaciones similares.

Cuando me introduje al Parkour, hace casi cinco años, fui atraído por su belleza, la fuerza, habilidad y confianza involucradas, y el deseo de superación de sus practicantes. En este periodo, he perdido sangre en muy pequeñas cantidades, un poco de piel por aquí y por allá y he tenido fracturas menores en mis pulgares de los pies.

Conducir un automóvil es de por si peligroso y aun así hay millones de personas en las pistas cada día y más conductores dando sus primeros pasos al tomar clases. Cuando empiezas estás nervioso, auto-consciente y conscientemente incompetente, pero practicas y practicas y poco a poco las cosas se vuelven más cómodas, más familiares. Siguiente etapa, te vuelves conscientemente competente y aunque aún piensas en cada pedal que pisas, en cada maniobra, has aumentado tu confianza y habilidades en lo que haces. Una vez que pasas el examen y conduces por vías más transitadas, te vuelves inconscientemente competente y es cuando conduces sin siquiera pensar en ello.

“El Parkour demuestra la capacidad de los individuos de manejar riesgos e interactuar con su entorno de forma tanto habilidosa como creativa.”
– David Bell, Profesor de Manejo de Riesgos y Director del Centro para el Análisis de Decisiones & Manejo de Riegos en Middlesex University

El Parkour, al igual que conducir o cualquier otra actividad, es una habilidad que debe ser pulida.

Cuando empiezas lo haces en pequeño. Practicar movimientos y combinaciones, trabajar en tu tacto y en tu equilibrio, acostumbrarte a lo que tu cuerpo puede hacer y moverte en tu entorno familiarizándote con diversos terrenos.

Detalle

Cuando haces esto, pon atención al detalle. Esto es muy importante: a menudo se dice que la repetición es la madre de toda habilidad, lo cual es cierto si repites buenos hábitos. No tiene sentido hacer algo mal una y otra vez, sumando esos malos hábitos a tu memoria muscular. Por supuesto que cuando inicias, tus movimientos no serán precisos o fluidos y tus aterrizajes pueden ser ruidosos. Se consciente de esto y en cada oportunidad piensa “cómo puedo hacer esto mejor y más eficiente” e incorpora ese detallado y preciso enfoque a tu entrenamiento.

Escucha a tu cuerpo

Todos adoramos entrenar duro y seguido y eso pone al cuerpo bajo mucho estrés. Si sientes un dolor o una punzada no los ignores. Estos son señales de que algo no está bien. Ignorar problemas puede hacer que se intensifiquen y un problema ‘menor’ puede derivar en dolor intenso y entorpecer tu entrenamiento. La distensión muscular puede llegar a ser crónica y requerir de atención especializada para recuperarte.

Así que elonga regularmente, no sólo cuando estés pre-calentando para entrenar, sino también cuando estés en interiores y no entrenando. Esto ayuda a reducir la probabilidad de distensiones y rotura muscular y también a sacarle mayor provecho a tu cuerpo durante las sesiones de entrenamiento.

Hazle a tu cuerpo una revisión técnica

La naturaleza humana hace que esperemos a que surja un problema para ir a chequearnos. ¿Por qué esperar? Ve por un masaje deportivo, a un fisioterapeuta o traumatólogo. Los dueños de vehículos llevan sus automóviles a chequeos regularmente y deben pasar una revisión técnica para asegurarse de que anden sin problemas y de forma eficiente. No es una buena idea correr sus vehículos hasta el límite sin prestarles atención y, cuando ya se caen a pedazos, llevarlos a revisar. ¿Estás ahorrando? Eso no es economía. Deja unos billetes reservados y cada cierto tiempo ve con un especialista para que te de un vistazo. Más vale prevenir que lamentar. Y ¿acaso le puedes poner un precio a tu salud y bienestar?

Descansa cuando lo necesites

El descanso y la recuperación es una parte importante del entrenamiento, permitiendo que el cuerpo se sane a sí mismo y que los músculos se recuperen y crezcan. Los días de descanso activo son buenos para aprovecharlos elongando, trabajando tu equilibrio, etc.

Duerme bastante. Ten como hábito tomar mucha agua, reabastece tu cuerpo con muchos líquidos para eliminar las impurezas.

Come sano

No soy nutricionista, pero existen muchos artículos y expertos que aconsejan sobre nutrición para deportistas. Si quieres que tu cuerpo funcione como una maquina bien ajustada, aliméntalo con los nutrientes adecuados para que funcione eficientemente. Busca consejo si lo necesitas. Muchas proteínas, colesterol bueno, un tanto de carbohidratos cuando sea necesario. Regla de oro – come muchos vegetales, carne y frutas, y come alimentos naturales y sin procesar tanto como puedas.

Acondicionamiento

Tu condición es importante, fortalece tu ‘armadura corporal’ para proteger tu cuerpo y ayudarlo a soportar el estrés y esfuerzo al que lo sometes. El entrenamiento de resistencia también es bueno. Todo esto ayudará a aumentar tu longevidad y permitirte muchos años de entrenamiento.

Cosas obvias

Revisa las superficies.

Esto puede parecer obvio, pero a veces algo que se ve seguro puede no serlo, ser resbaloso o estar defectuoso. Así que has un chequeo físico de las superficies y la resistencia de las cosas en las que entrenas. A nadie le gustan las sorpresas. Nunca supongas, sólo usando tus ojos no puedes asegurar nada.

Asegurador

Por supuesto, sólo puedes tener a alguien que te asegure cuando entrenas con un acompañante o en grupo, pero no temas pedirle a alguien que te ayude cuando estás intentando algo de lo que te sientes inseguro. Por supuesto que esto te da una sensación de seguridad, pero luego de que lo logres unas cuantas veces sintiéndote cómodo con un asegurador, puedes intentarlo solo. Eso sí, no te vuelvas dependiente de tener a alguien que te asegure.

Sal de tu zona de comodidad

Puedes hacerlo en pequeñas cantidades. Prueba con algo que te sea un desafío o le tengas aprensión y aumente tu nivel de miedo. Superando esos obstáculos tu zona de confort crece un poquito cada vez. Y desafíos mayores se vuelven más cómodos.

 

El tema de este post es el manejo de riegos – tomando todos estos puntos en consideración, el Parkour se vuelve como caminar o correr. Tu cuerpo es capaz de soportar las demandas del Parkour y mientras mejoras tu confianza y, más importante, tus competencias, el Parkour es tan o más seguro que otros deportes o disciplinas existentes.

Ten cuidado cuando camines por la acera si, eso sí es riesgoso 😉

 

Fuente: Parkour Generations

Traducción: Mariajosé “Majo” Cruz

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